El Pueblo

Colmenar de la Sierra

Nuestro pueblo es hoy una aldea del noroeste de Guadalajara, situada en el macizo de Ayllón, en una zona limítrofe entre Madrid y Segovia, provincias con las que han sido frecuentes los contactos comerciales o culturales y con las que comparte una historia común.

Su situación geográfica es privilegiada. Se sitúa en una llanura rodeada de montañas: el Pico El Otero (para los foráneos, San Cristóbal, 1.588 m), la Cabeza el Viejo (1.698 m), el cerro de Corralejo y el río Jarama a sus pies.

La que fue villa es hoy una aldea de escasos vecinos cuyo número aumenta sustancialmente en vacaciones. Entre todos intentan mejorar la vida del pueblo con hacenderas o asociaciones vecinales y mantener sus tradiciones: fiestas patronales o música popular; además de saberes que nos llegan a través de los relatos de nuestros mayores, llenos de voces que nos causan extrañeza, a la vez que nos hacen sonreír.

La villa

No se tienen datos concretos del núcleo originario del pueblo, pero su formación está ligada a la repoblación cristiana del territorio al sur del Duero entre los siglos XI y XII. Es lo que se llamaba  Extremadura Castellana (en su sentido literal de “límite, extremo de la frontera”).

Durante esta repoblación se crean las Comunidades de Villa y Tierra como sistema de organización política y administrativa y Colmenar formaría parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda.

Estas Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana tenían una autonomía muy amplia, pues dependían directamente del rey y podían elegir sus propias autoridades.

Sus vecinos, organizados como Concejo, recibían del monarca un territorio del que se convertían en propietarios con potestad para organizarlo y establecer sus normas jurídicas, que se expresaban en un fuero confirmado por el rey. El Concejo adjudicaba tierras a los pobladores y reservaba otras de uso comunal: montes, dehesas…

Se sabe que a fines del s.XII la comunidad de Sepúlveda estaba formada por los siguientes ochavos: Sepúlveda, Cantalejo, Prádena, Las Pedrizas y Vandenavares, La Sierra y Castillejo, Bercimue y el ochavo de Sierra, formado por: SomosierraRobregordo (municipios de Madrid), Colmenar de la Sierra y sus ocho barrios: BocíganoBustar (hoy desaparecido), Pinarejo (hoy desparecido), Peñalba de la SierraLa Hiruelilla/La Hiruela Vieja (hoy en día derruida), CabidaCorralejoLa Vihuela (hoy en día desaparecida), La Hiruela (Madrid), El Cardoso de la Sierra y el antiguo Concejo de El Vado con sus tres núcleos: El Vado  (desaparecido  bajo las aguas del Embalse del Vado en 1954) , La Vereda  y  Matallana (Guadalajara).

Territorio de hitórico de la comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda entre los siglos XII y XIV

Poco se sabe de esta época, pero en 1278, Colmenar, a la vez que los vecinos El Cardoso y El Vado, adquirirían el rango de villa. Como era costumbre, se amojonaría el término y se levantaría el rollo, símbolo de las nuevas villas, que probablemente se construiría en madera en lugar de piedra, al ser una zona menos rica.

Señorío de los Mendoza.

En la Baja Edad Media, las prerrogativas de estas Comunidades disminuyen, pues los reyes empiezan a conceder a los nobles privilegios de señoríos sobre estas tierras y el ochavo de Sepúlveda pasa a formar parte del señorío de los Mendoza.

Así en 1373, Dña. Juana Manuel, esposa de Enrique I, hizo un cambio de tierras con don Pero González de Mendoza; otorgándole Colmenar de Sepúlveda, El Cardoso y El Vado a cambio de Colmenar Viejo, Grajal y El Colmenarejo.

En 1380, Pero González de Mendoza funda un mayorazgo en su hijo D. Diego Hurtado y serían bienes de este mayorazgo: las villas de Hita y Buitrago, los lugares de Robregordo y Somosierra et el Colmenar; et el Cardoso; et el Vado con sus alcarias, todo esto con sus térmynos e vasallos e rrentas e pechos e derechos et con el señorio e justiçia cremynal e cevyll dellos.

Al morir D. Diego Hurtado en 1412 hereda este mayorazgo su hermano don Íñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana, y lo amplía añadiendo Tamajón.

Durante 1422 y 1445, El Cardoso, Colmenar y El Vado estarían en poder de la hermana del marqués, por disputas entre ellos; aunque finalmente pasaría de nuevo a manos del marqués de Santillana hasta 1458, cuando este fallece.

A su muerte, las tres villas anteriores quedarían en posesión del sexto hijo del marqués, D. Juan Hurtado de Mendoza, Señor de El Fresno.

Finalmente, llegarían a formar parte de los bienes del Marqués de Montes Claros, que tenía lazos familiares con los Mendoza; permaneciendo en su casa hasta la abolición de los señoríos y posterior venta pública de los bienes a principios del s.XIX.

Ala primera pregunta dijeron queste pueblo se llama la villa de Colmenar de la Sierra con sus ocho varrios que son Bocígano, Peñalba, Cabida, Pinarejo, Bustar, Layruela Bieja, la Biguela y Corralejo, que todos componen la vecindad desta villa, por sertodo una jurisdicción, un término, un alcabatario, un conzejo, un curato y una dezmería …

Según consta en este documento, la villa de Colmenar se encontraba bajo el señorío del Marqués de Montes Claros, cardenal Porto Carrero, que cobraba las reales alcabalas, un impuesto sobre el comercio, que suponía anualmente 5900 reales.

En aquellas fechas, Colmenar era aún un pueblo de cierta importancia. Contaba, sólo en el pueblo, no en la villa de Colmenar, con 65 casas y 15 huecas para guardar el ganado; así como con 41 vecinos y 9 viudas. Hay que tener en cuenta que el concepto de “vecino” se refería al representante de la familia, o de sí mismo, que pagaba impuestos. Es difícil, por tanto, hacer un cálculo del número real de habitantes en ese momento.

Tenía además una economía más o menos desahogada. De nuevo, sólo el pueblo, no la villa, contaba con un cirujano, un escribano, un tabernero, un molinero, dos fabriqueros de carbón y un maestro de primeras letras; así como un herrero, un sastre  que ejerce como tal 50 días por estar el tiempo restante en la labor del campo,  tres tejedores con un aprendiz cada uno, que trabajan 67 días al año dos de ellos y el tercero, 50 díasContaba también con un hospital o casa para que se recojan los pobres y se compone de un cuarto, cocina, y portal y no tiene cama alguna.

Las colmenas, que dieron su nombre al pueblo, se contabilizaban en 205 sólo en el pueblo de Colmenar. Pero era la ganadería una de sus actividades principales; el ganado merino ascendía a 4008 cabezas entre ovejas, corderos y borregos y borros que iban a Extremadura en trashumancia (16.855, en toda la villa y sus barrios); así como 72 cabezas de ganado lanar churro, que pastaban en el pueblo y Cabida, y 1745 cabezas de ganado caprino.

En 1826, en el diccionario geográfico de Miñano, se hablará de 20.000 cabezas de ganado merino trashumante y se destacará la pobreza de estas tierras, señalando que esta zona recibe el nombre de “las Terrucas”, por lo “áspero y estéril del terreno”.

 

La inclusión en Guadalajara

En 1833, España pasa a dividirse administrativamente en provincias y Colmenar de la Sierra se incluye en la de Guadalajara. Es en esa fecha cuando Bocígano y Peñalba se separaron de la villa, junto con la Hiruela Vieja (Bustar y Pinarejo ya estaban despoblados). Aunque decrece el tamaño de la villa, sigue siendo un núcleo de cierta importancia, donde se ubicará la casa cuartel de la Guardia Civil, hoy en ruinas.

Posteriormente, en 1845, según se recoge en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, de Madoz, Colmenar sólo conservaría sus barrios de Corralejo y la Vigüela; el pueblo estaría formado por 226 vecinos o “almas” y el terreno, “escabroso” y “áspero”, destacaría por la producción de lino de “muy buena calidad” que se trataría en los seis telares con que contaba el pueblo.

La historia del pueblo pasa por diversas vicisitudes hasta la llegada de la Guerra Civil, momento en que entra en franca decadencia.

En la Guía del macizo de Ayllón, Miguel Ángel Miguel López cuenta cómo a fines del s.XIX, 1893, el conde dueño de estos pueblos los pone en venta, pero los vecinos de Bocígano y Colmenar no quisieron comprarlos, perdiendo pleitos con él.

Finalmente, la villa sale a subasta y la compra el alcalde de Cuerva (Toledo); posteriormente, la adquiere una empresa que explota los montes después de la Guerra Civil y que, pasado un tiempo, vende la mitad del término de Colmenar a sus vecinos, y la otra mitad, a un nieto del conde de Romanones.

Entre los años 50 y 60, Colmenar empieza a despoblarse. Al perder principalmente mano de obra joven, se abandonan las actividades económicas tradicionales: el cultivo extensivo de cereal, cerrándose los molinos de grano; se reduce significativamente el pastoreo de cabras y ovejas, perdiendo el uso de los batanes y telares, y el carboneo, al sustituirse el carbón por otras fuentes de energía.

La vida ya de por sí difícil en estas tierras, se hace muy precaria, pues quedan aisladas del progreso relacionado con la ciudad. Así hasta 1979 no se asfalta la pista forestal que tenían como comunicación y  la luz y el teléfono (el único teléfono) llegan en 1.982.

Se convierte en un pueblo en el que las condiciones de vida son muy duras, a la vez que en el lugar de vacaciones de los emigrantes que partieron de allí.

 En 1973 perderá su condición de villa y Colmenar de la Sierra y sus tres barrios (Corralejo, Cabida y La Vihuela) se unen al Ayuntamiento de El Cardoso.

COLMENAR, HOY EN DÍA.

Con una escasa población, la principal actividad económica del pueblo es hoy ganadera. No tenemos que perder de vista, sin embargo, el potencial medioambiental, que hizo que se incluyera en marzo de 2011 en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

Mientras sus futuros vecinos hallan una nueva forma de vida que les permita residir en Colmenar, sus habitantes actuales y los vecinos de fin de semana y vacaciones encuentran en su paisaje, sus sonidos, sus olores, un hilo de unión con todos aquellos que habitaron estas tierras y con la naturaleza, con la que mantenemos una unión ancestral, que se refleja en topónimos de gran belleza como el de “La Madre”, el nombre de la reguera que ha proporcionado agua al pueblo desde la sierra desde épocas inmemoriales.